Quiéranlo o no… Diego Forlan tiene que estar en el equipo.
Diego Forlan: o lo amas o lo odias, no hay más opciones y para aquellos que no lo soportan… tendrán que lidiar con él, porque una opinión contraria va contra el pensamiento popular que todo el mundo tiene del jugador. Los argentinos lo adoran y los españoles lo elogian, mientras que solamente los astutos y fruncidos de los ingleses, logran ver defectos en su juego.
La primera vez que vi a Diego Forlan, no fue siquiera en una cancha de fútbol sino en un supermercado. En 1999, pasaba por Uruguay visitando a unos familiares y Forlan iba a participar en la U-20 de América del Sur en Montevideo, ese mismo año. Por alguna razón, Forlan paseaba por La Tienda Inglesa en Carrasco; andaba con una chaqueta de jeans blanca y caminando con ese aire de “niño rico” que suele tener la gente con dinero. No tenía ni idea quien era Forlan en ese entonces, pero lo señalé y le pregunté a mi prima si ese chico rubio de blanco era alguien famoso, ella sabía de él y me dijo su nombre. Casi todos los que estaban ahí lo reconocieron.
Forlan nunca jugó en la Primera División del fútbol uruguayo. De hecho, si no es por un cambio de idea en su juventud, hubiera jugado tenis en vez de fútbol. Para Forlan, el fútbol no era la única salida; como cualquier niño rico, pudo haber optado por cualquier profesión que deseara. Afortunadamente se decidió por el fútbol y nunca echó pie atrás. Ha llevado una vida “fácil” sin tener que lidiar con los críticos de la Liga Uruguaya , confrontamientos con los fans o los medios locales.
Dejó el sistema juvenil de Danubio por Independiente de Argentina. Su costumbre de anotar goles llamó la atención de Sir. Alex Ferguson, quien rápidamente lo compró. A pesar del inglés, Forlan luchó por adaptarse a la Premiership; sin embargo, Ferguson quería un goleador mientras Forlan quería jugar como mediocampista. Ambas opiniones contrarias divergían, poniendo piedras en la relación profesional que había entre ellos.
Forlan tuvo sus momentos de gloria anotando un par de goles contra el Liverpool; sin embargo, en última instancia fue considerado como uno de los peores delanteros en la historia del Manchester United por la afición de dicho equipo. Opinión que sigue vigente hoy día. Con respecto a la selección… aparte del hecho de haber intergrado el equipo juvenil de Víctor Púa en 1999, no había una razón de peso para que Forlan fuera convocado para el Equipo del Mundial 2002. De hecho, Forlan nunca jugó un solo partido para Uruguay en las eliminatorias del 2002, pero dicha transferencia no tardó en llamar la atención de los medios de prensa locales y sólo por eso Forlan se aseguró un puesto en el equipo para la Copa del Mundo. ¿Mereció estar ahí?… Sí, porque si bien no llegó a jugar un partido completo en el Mundial 2002, cuando entró a jugar en el segundo tiempo contra Senegal, nos salvó de una derrota que parecía inminente, cambiando el ritmo del partido al liberar al Chino Recoba y añadir creatividad en el mediocampo y gracias a eso se pudo cambiar un resultado adverso por un empate 3-3, que de todas formas dejó sabor a poco porque si bien nos fuimos con la frente en alto del mundial.. al fin y al cabo nos fuimos.
Ese fue el mejor momento de Forlan con la Celeste. Jugó en la mayoría de las Eliminatorias del Mundial 2006, pero estuvo lesionado un poco antes de los juegos de la playoff Intercontinental. Los medios insistieron en que a Forlan le permitieran jugar contra Australia y así con la presión encima, Fossati arrancó con Forlan perdiendo de este modo un reemplazo en un juego estratégicamente “peleado” por ambos lados. No sé, capaz que esto es como La tragedia de los Andes donde un grupo de jugadores de rugby de una escuela católica, sobrevivieron al frío extremo gracias a lo que ellos llaman “crianza privilegiada”… o tal vez mejor dicho: ¡canibalismo! Pero en Uruguay esa también es la idea que se tiene de la gente con mucho dinero, que ser rico te hace especial y que su “educación privilegiada” les da derecho a cosas en la vida que los librará de cualquier situación adversa.
Profesionalmente Forlan fue vendido al Villareal, donde experimentó un renacimiento en su carrera; pero el Submarino Amarillo nunca ganó nada con él. Los españoles aún lo adoran y ganó su primer trofeo Pichichi con el Villareal. En la siguiente temporada volvió a ser el jugador que era en el Manchester United, haciéndose el tonto en media cancha, cambiando de rumbo… en fin, errando lo suficiente como para que el Villareal se diera cuenta que es mejor reducir un poco las pérdidas y conseguir algo mejor antes que sea demasiado tarde y en efecto, lo vendieron al Atlético de Madrid; el equipo de Madrid quedó encantado con el nuevo “Argentino” jugando para ellos. Con los Colchoneros Forlan ganó otro Pichichi y la Bota de Oro; probablemente los españoles volverán a recompensar a Forlan una vez más por su arduo trabajo con una transferencia millonaria al Real Madrid o Barcelona.
Con Uruguay la historia es totalmente diferente. Se ve que Forlan lo intenta, pero a veces eso no es suficiente; tiene que haber amor al ponerse La Celeste, amor que supo tener Recoba, y que a Obdulio Varela le sobraba. Con Forlan, te da la sensación de que no le importa mucho. Nunca se esfuerza del todo a diferencia de Abreu, quien tiene sus limitaciones pero sí lo vas a ver intentando cambiar lo negativo por positivo; Forlan juega sin pasión, es un “pecho frío”.
Uruguay sigue esperando que Forlan muestre entrega por la celeste. Tal vez lo haga o tal vez no; pero sospecho que aunque a él no le importe mucho, los uruguayos no parpadearán siquiera en decir que merece un llamado, sin importarles que Diego ha sido más inconsistente que bueno para Uruguay, sólo porque él es parte de la realeza, el Rocha o Francescoli de nuestros tiempos. En otras palabras, quiéranlo o no, Forlan tiene que estar en el equipo, la realidad nos condena a eso.
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Traducido por Meli











